A Anthony Burgess se le conoce
por ser el autor de La naranja
mecánica, pero no es autor de
un solo libro. Entre otros títu-
los que habría que rescatar, se
encuentra la monumental Po-
deres terrenales, una obra que
condensa en mil páginas la vida
de Kenneth Toomey, un hombre
que se define a si mismo como
"inmoral, y anárquico y agnós-
tico y racionalista"; los demás,
según también lo tienen claro;
"un pobre maricón viejo y senil,
decrepito, solitario, impotente".
Con esta tarjeta de presentación
el personaje promete. Kenneth
es, en realidad, un aventurero.
De hecho su vida es un recorrido
por la historia mundial (y por la historia de referentes homosexua-
les), del último siglo. Así se habla de Uranismo (en varios sentidos),
de los viajes a Oriente en busca de exotismo, del amor que no osa
decir su nombre de Oscar Wilde, de literatura (homosexual o no),
del comienzo de la lucha por los derechos sociales, de la (tensa)
relación entre cristianismo y homosexualidad, del esplendor de Ho-
llywood y sus esplendidas fiestas, de la persecución nazi y de la se-
gunda guerra mundial, de la escasa diferencia entre sectas y ghetos,
de las minorías sociales. Poco de lo acontecido en el último siglo no
se cita en estas líneas.
A veces Poderes terrenales deja de ser una novela y pasa a ser un
ensayo didáctico. Como ambas cosas es una "pequeña" joya que nos
vuelve a ofrecer El Aleph ediciones, una recuperación necesaria. Un
libro que, cómo dice Rodrigo Fresán en el prólogo, es una "comedia
que simula ser una tragedia" o "una perfecta miniserie". Un buen
libro, desde luego, para disfrutar.
IÑAKI ECHARTE VIDARTE
El Aleph ediciones, 2008