más. Dice mi padre que el hecho de no
pensar en futuros mini "yo" nos facilita
el tener un mayor número de relacio-
nes sexuales. No obstante, a mi me
da que los gays no follamos más que
los heterosexuales. Aunque no negaré
que nuestra mente está más liberada
de ciertos miedos aunque no todos-.
Os preguntaréis el porqué de todo este
discurso. Pues viene a que detrás de
ese polvo, polvo, polvo y más polvos
se esconde la hipocresía del ser huma-
no. Miedos, libertad, aburrimiento...
Hoy en día las páginas de contacto, las
discotecas o cualquier otro lugar del
espacio público se han convertido en
un mercado de carne fresca. El mayor
impostor será el que se lleve el gato al
agua. Tendrá el ansiado polvo, aunque
le durará poco. Tras la hora y media de
polvo, polvo y más polvos estará pen-
sando en el siguiente candidato.
Y lo mejor de todo es cuando acabas
de echar el polvo y te dicen con una
sonrisa: "Ha sido genial; habrá que re-
petir..." Te marchas con el orgullo de la
faena bien hecha pero el puñal ya te
lo han clavado por la espalda. Tú has
pasado a ser uno más de la colección,
un insignificante dentro de la multitud.
Te das un cabezazo con el mundo real
porque todos somos concientes de que
somos una aguja en un pajar, aunque
todos deseamos ser el elegido, el es-
pecial, el único.
A mi me encanta divertirme, pasarlo
bien, disfrutar del momento, conocer
gente. Pero lo que no soporto es el en-
gaño, la mentira, la hipocresía. Así que
si conocéis a un chico y sólo buscáis el
polvo, polvo, polvo y más polvos deci-
dlo claro. Sólo quiero un polvo. Porque
así los dos estáis en igualdad de con-
diciones. Más claro agua._